miércoles, 29 de julio de 2015

Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea de Annabel Pitcher

Autor: Annabel Pitcher
Título: Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea
Título original: My sister lives on the mantelpiece
Editorial: Círculo de Lectores
Páginas: 254
Año: 2011
Tu sonrisa hace que mi alma toque el cielo.
Tu fuerza me da valor para volar.
Subo como una cometa, atado y libre.
Tu amor hace brotar lo mejor de mí.
EL VALOR PARA VOLAR

<<Mi hermana Rose vive ore la repisa de la chimenea. Bueno, al menos una parte de ella […]. Mamá y papá tuvieron una discusión de las gordas cuando la policía encontró 10 pedazos de su cuerpo. Mamá quería una tumba que pudiera visitar. Papá quería incinerarlos y esparcir las cenizas en el mar. En todo caso, eso es lo que me ha contado Jasmine. Ella se acuerda de más cosas que yo. Yo solo tenía cinco años cuando ocurrió aquello…>>

A través de los ojos de un niño de diez años vemos reflejada cómo es su vida. James tiene que mudarse y empezar de cero en otro lugar alejado de Londres. Tendrá que hacer frente a la depresión de su padre junto al apoyo moral de su hermana Jasmine. Ella será la persona fuerte de la casa con tan solo 15 años. James conseguirá hacer amistad pero no le será fácil porque tendrá que sufrir para darse cuenta de lo valiosa que es la amistad.
James era solo un niño de cinco años cuando murió una de sus hermanas, Rose. Fue muy duro para toda su familia hasta que esta no lo pudo superar y explotó en una ruptura inevitable.

Desde la mirada ingenua e inocente de James veremos el mundo tal y como piensan los niños de esa edad. Siempre ven esperanza ante la adversidad. Luchar por tus sueños para cambiar tu vida y darle color para que sonría. Nunca hay que dejarse derrotar porque el éxito es el fruto del esfuerzo constante.
Veremos la evolución y el desarrollo personal de James y, al mismo tiempo, lograremos entender su alma.

Las personas que rodean a James cobran un papel primordial: su hermana Jasmine es su ángel protector ya que de una manera discreta consigue ayudarle ante la vida que les ha tocado vivir. No quiere que su hermano esté triste y, por ello, le empuja a conseguir su satisfacción personal gracias al esfuerzo. Jasmine saca valor para fomentar el potencial de James: jugador de fútbol, escritor, detallista, sensible… Por otro lado, tenemos a Sunya, su amiga musulmana y compañera de pupitre. Desde el primer día le ha apoyado y les ha unido el hecho de sentirse marginados por el colectivo de la clase que les hace acoso escolar psicológico. Sunya también es el segundo pilar fuerte de James. Juntos verán la vida con otro color más agradable. Tanto Sunya como Jasmine harán de James la persona más feliz. También está la mascota de James, Roger, su gato. Siempre le acompaña en todos los momentos de emociones y será la pieza del puzle que encajará en sus sentimientos más profundos. Le hará unirse a su padre en el dolor por la pérdida de un hijo porque James logrará comprender cómo se siente.

La escritora Annabel consigue, con un ritmo ágil y ameno, captar tu atención. Te incita a querer saber qué acontecimientos le pasarán a James en su familia, colegio, amistades y qué pasa por su mente que, a mi modo de ver, es muy divertido como se piensa a través de la edad de 10 años.

El trasfondo del libro no es otro como el hecho de que si nunca pierdes la esperanza y eres constante en tus objetivos finalmente lograrás lo que te propongas. La madurez se consigue a base de tus experiencias vitales y ello se refleja en un niño de tan solo 10 años de edad. ¡Asombroso!

Lo que nos ocurre, vivimos, decidimos, pensamos, es decir, cada paso que damos en las diferentes etapas de nuestra vida son lo que realmente conforma la esencia de nuestro ser como personas.

Ahora para terminar, os pondré los fragmentos que más me han gustado de la novela:
“Rose me ha comprado un libro. Como siempre, su regalo estaba junto a la urna cuando entré en el salón. Me dieron unas ganas tremendas de echarme a reír al verlo ahí, y me imaginé que a la urna le salían brazos y piernas y cabeza y se iba a la tienda a comprar el regalo. Pero como papá me estaba mirando con su mirada seria rompí el papel y traté que no se me notara la decepción al darme cuenta de que ya lo había leído. Leo un montón. En Londres solía ir a la biblioteca del colegio a la hora de comer. Los libros son mejores amigos que las personas decía el bibliotecario. A mí no me lo parece”.
Pág. 25
“Dentro había una caja normal que no hacía pensar en nada. A Rose le gustaban las cajas, me lo dijo una vez papá, jugaba a que eran naves espaciales y castillos y túneles. Dijo que cuando era niña prefería las cajas a los regalos”.
Pág. 32
“Tardamos dos horas en llegar a Saint Bees y fuimos oyendo la misma cinta una y otra vez. Play. Stop. Rewind. Play. Stop. Rewind. La cinta está toda rayada pero todavía se alcanza a oír a mamá tocando el piano y a mis hermanas cantando El Valor para Volar
Tu sonrisa hace que mi alma toque el cielo.
Tu fuerza me da valor para volar.
Subo como una cometa, atado y libre.
Tu amor hace brotar lo mejor de mí.
Pág. 55
“Iba a escribir Llevaré puesta mi camiseta de Spiderman pero he decidido no decírselo. Quiero que sea una sorpresa. He doblado con mucho cuidado unas hojas que había arrancado de mi cuaderno de dibujo y las he metido también en el sobre. Un dibujo de mí y otro del pez naranja. A mamá le van a encantar. […]
Ella siempre está diciendo que el colegio es muy importante y que si saco buenas notas podré conseguir cualquier cosa que quiera. Dice Haz el trabajo duro ahora y recogerás los frutos a lo largo de toda tu vida”.
Pág. 115
“Se puso las botas de agua de papá y salió de puntillas y estaba muy graciosa con su pelo rosa y la bata verde, tropezándose por la nieve. Pegué la cara a la ventana y contemplé cómo encontraba la tarjeta que Leo le había dejado en el jardín. Vi cómo le brillaban los ojos y se le encendía la sonrisa y el corazón le crecía en el pecho como un bizcocho en el horno oxidado que usamos en el colegio para cocinar. Besó la tarjeta como si fuera la mejor cosa del mundo y eso me hizo pensar”.
Pág. 183
Pues no dijo Jas y yo me paré y giré en redondo y los miembros del jurado levantaron las cejas. Que no qué dijo el hombre. Con voz alta y clara Jas replicó No me verán en la próxima ronda. El público dio un respingo. El hombre parecía estupefacto. No digas tonterías dijo. Y qué pasa si no queremos que nos la cambien dijo y entonces miró no al jurado, si no al público. Levantó la voz y me di cuenta de para quién estaba hablando. No pienso cantar sin Jamie. No pienso abandonar a mi hermano. Las familias tienen que mantenerse juntas”.
Pág. 207
“Si la envidia es roja y la duda es negra, la felicidad tiene que ser marrón. Mis ojos fueron la pequeña piedra marrón a la minúscula peca marrón y de ahí a sus enormes ojos marrones. Por salvarme dijo mientras yo trataba de hacer como si nada. Por partirle la cara a Daniel. Se había puesto el anillo de Blue-Tack. Se lo había puesto. Sunya era mi amiga. No ha sido nada dije. Ha sido impresionante respondió Sunya y se echó a reír”.

Pág. 244

viernes, 17 de julio de 2015

LA CÚPULA de Stephen King

Autor: Stephen King
Título: La Cúpula
Título original: Under the Dome
Editorial: Debolsillo
Año: 2009
Páginas: 1131

En una soleada mañana de otoño en la pequeña ciudad de Chester’s Mill, Claudette Sanders disfruta de su clase de vuelo, y Dale Barbara, Barbie para los amigos, hace autostop en las afueras. Ninguno de los dos llegará a su destino…
De repente, una barrera ha caído sobre la ciudad como una burbuja cristalina e inquebrantable. Al descender, ha cortado por la mitad a una marmota y ha amputado la mano de una mujer que estaba arreglando su jardín. El avión que pilotaba Claudette ha chocado contra la cúpula y se ha precipitado al suelo envuelto en llamas. Dale, veterano de la guerra de Irak, ha de regresar a Chesters’s Mill, el lugar que tanto deseaba abandonar.
El ejército pone a Barbie a cargo de toda la situación, pero Big Jim Rennie, el hombre que tiene un pie en todos los negocios sucios de la ciudad, no está de acuerdo: la Cúpula podría ser la repuesta a sus plegarias. A medida que la comida, la electricidad y el agua escasean, los niños comienzan a tener premoniciones escalofriantes. El tiempo se acaba para aquellos que viven bajo la cúpula. ¿Podrán averiguar qué ha creado tan terrorífica prisión antes de que sea demasiado tarde?

Stephen King es autor de una voluminosa lista de bestseller de los cuales la gran mayoría han llegado al cine. Con la cúpula no ha sido para menos ya que se ha llegado a rodar en formato de serie.
Hacía tiempo que me había fijado en la portada tan cautivadora a la vez que intrigante y releído su contraportada, aún más interesante todavía. Así que un día me regalé este libro y desde el primer minuto leyendo supe que estaba enganchada, no podía parar. He buscado huecos de mi tiempo para leerlo y, al fin, puedo decir que merece la pena. Bien, el hecho de ser la edición de bolsillo, con letra muy pequeña y 1131 páginas han sido factores que han hecho, a su vez, ralentizar mi lectura.
La novela se ubica en la ciudad imaginaria de Chesters’s Mill donde de la nada cae una misteriosa cúpula transparente que les aísla del resto del mundo. En el transcurso de una semana la ciudad y sus habitantes verán transformadas sus vidas de tal modo que se irán formando dos bandos: los que se hacen poco a poco con el poder y, los que en un principio sucumben a él pero que después se harán fuertes. Entre esos dos bandos habrá dos líderes antagónicos: el cruel Big Jim Rennie y el héroe Dale Barbara.
Big Jim Rennie es la clásica persona manipuladora que con tal de conseguir el poder llegará a asesinar a sangre fría a pesar de ser religioso hasta la médula, un personaje excéntrico que mejor no toparse en la vida. Es una persona con dos caras. Por el contrario, Dale Barbara, “Barbie”, es una persona noble y honesta que no duda en hacer todo lo posible por contribuir a restablecer el bien y proteger a la ciudad del despotismo de Rennie; y de averiguar también el origen misterioso que crea la cúpula.
La Cúpula, desde mi punto de vista, es un microcosmos del mundo cuando se encuentra acorralado. De qué manera actuaría la humanidad ante el peligro y el fin de los días. La Cúpula te lo muestra a la perfección. Las personas pueden ser como los colores: unas presas del pánico arrasarán con todo por sobrevivir, otras seguirán un líder déspota para implantar su ley a la fuerza y con violencia extrema, otras perderán la cabeza asesinando por placer, otras se suicidarán cobardemente, y otras se unirán con personas brillantes para conseguir el bienestar a través del sentido común, es decir, poner solución a los problemas yendo al origen de los mismos.
La Cúpula extrapola los sentimientos humanos al límite. ¿Qué harías si te sintieras atrapado, con tu personalidad anulada, con víveres escasos, una atmósfera cada vez más nauseabunda, con niños que tienen premoniciones escalofriantes y el tiempo se acaba? Y lo peor, no puedes huir.
Stephen King consigue dejarte con la boca abierta con sus brillantes descripciones y el ritmo trepidante que toma la historia. ¡Se hace tan real el colarte dentro de la mente de los personajes e imaginarte sus situaciones! La noción del tiempo se pierde, al menos para mí, crees que lleva mucho más tiempo esa ciudad bajo la cúpula y todo sucede solo en una semana. Los títulos ingeniosos de los capítulos hacen que tengas curiosidad por conocer la razón de ese título y no otro.
La Cúpula es la lucha por la supervivencia y de no rendirse jamás ante la adversidad.

Ahora os escribiré fragmentos del libro que me han gustado:

-No estoy segura, pero me sorprendería muchísimo que a estas alturas no lo supiera. –Y cantó, con voz débil pero melodiosa-: “Esta es una ciudad pequeña, ya sabes lo que quiero decir”. Barbie sonrió un poco y cantó el siguiente verso:
-“Solo una ciudad pequeña, cariño, y aquí todos apoyamos al equipo.” –Era una antigua canción de James McMurtry que el verano anterior había gozado de dos nuevos y misteriosos meses de popularidad […]           Pág115

[…] Si no puedes reírte cuando las cosas van mal –reírte y montar un pequeño carnaval-, entonces es estás muerto o deseas estarlo.                                                                                                   Pág214

[…] Escúcheme con atención, señor: una información parcial de inteligencia es peor que una ausencia total de información.
-Un conocimiento pequeño es algo peligroso –dijo Julia en tono soñador.       Pág260

Lo que recordaba con mayor claridad del verano pasado era la canción de James McMurtry que parecía sonar en todas partes, “Talkin’ at the Texaco”, se llamaba. Y la frase que mejor recordaba era la que decía que en un pequeño pueblo “todos debemos saber cuál es nuestro sitio”.                                                    Pág273

-Así es. –El Chef se puso en pie-. Son un medicamento para la melancolía. Es de Ray Bradbury. ¿Has leído algo de él?
-No.
-Era un genio, joder. Sabía lo que decía. Escribió el mejor puto libro. Di aleluya. Ven conmigo. Voy a cambiarte la vida.                                                                                                                 Pág717

Esta vez Junior se volvió y Henry vio que no estaba borracho. Tenía el ojo izquierdo teñido de un rojo brillante. La pupila muy dilatada. El lado izquierdo de la boca, abierto hacia abajo, mostraba algunos de sus dientes. Aquella mirada gélida le hizo pensar fugazmente en El barón sardónico, una película con la que pasó mucho miedo de niño.
                                                                                                                         Pág777

La negación da paso a la aceptación; la aceptación genera dependencia. Todo aquel que ha atendido a un paciente terminal lo sabe. […] Necesitan a alguien que les diga: “Duerme un poco, por la mañana te sentirás mejor. Estoy aquí, así que duerme. Duerme un poco. Duerme y deja que me encargue de todo”.
“¡Duerme!                                                                                                       Pág790

-Habrá más gente que haga esto, ¿verdad?-preguntó la mujer cuando llegaron al final del camino de entrada-. Porque el suicidio a veces se contagia por el aire. Como los microbios del resfriado.
-Hay quien ya lo ha hecho.- Twitch no sabía si el suicidio era indoloro, como decía la canción de “Suicide is Painless”, pero en determinadas circunstancias sin duda podía ser contagioso.
-Los suicidas son cobardes –dijo Henrietta-. Esa es una regla que no tiene excepciones, Douglas.  Pág883

La última imagen que ven en este mundo es la de un muro de llamas de casi cien metros de alto que corre ansioso por llegar hasta ellos, cual Albión hacia su amada. […]
Uno de ellos dirá más adelante: “Fue como estar delante de una bola de cristal con una explosión nuclear dentro”.                                                                                                                         Pág1043

Suponía que eso era el instinto de supervivencia: un vigilante insomne en el fondo del cerebro.     Pág1078

-No hay mejor momento que el presente –dijo Rusty.                                      Pág1108

-No tengo mano. No tengo cuerpo. Los cuerpos no son reales. Los cuerpos son sueños.
-¡Entonces dame tu mente!                                                                              Pág1119

Ella es un gato al que le queman la cola, una hormiga bajo un microscopio, una mosca a punto de perder las alas por culpa de los dedos curiosos de un niño de tercero en un día lluvioso, un juego para niños sin cuerpo aburridos y con todo el universo en sus manos.
                                                                                                                         Pág1121


Ahora os dejaré la que para mí es la banda sonora de este libro, It's a small town de James McMurtry:

Who you lookin for 
what was his name
you can prob'ly find him
at the football game
it's a small town
you known what I mean
it's a small town, son
and we all support the team

[¿A quién estás buscando?
¿Cómo se llamaba?
Seguramente lo encontrarás
en el partido de fútbol.
Esta es una ciudad pequeña,
ya sabes lo que quiero decir,
esta es una ciudad pequeña, hijo,
y todos apoyamos al equipo.]

JAMES MCMURTRY